Fruticultura Sur | 18 DE DICIEMBRE DE 2007

Desde la cocina de la empresa al mercado mundial

En el Congreso del Hemisferio Sur que encontró recientemente en Buenos Aires a los representantes de las principales firmas frutícolas de esta parte del planeta Fruticultura Sur dialogó con Adriana Gamba, directora y fundadora de FQCode, empresa líder en soluciones de trazabilidad para productos frescos que aprendió en el Alto Valle y hoy se expande al mundo.

¿Cuáles son las ventajas de la trazabilidad no desde la perspectiva del comprador, sino del productor?
Cumplir los requisitos que exige un sistema de trazabilidad implica una tarea previa que, necesariamente, mejora la gestión operativa de cualquier empresa. Es como meterse en la cocina de la empresa para desarrollar un sistema de información más perfecto, lo que permite mejorar los procesos y tiene impacto en la competitividad.

¿Para que tamaño de empresas está pensado el sistema?
Depende del tipo de mercado. En los mercados productores entendemos que el lugar de transmisión y de derrame de la adopción de tecnología son los empaques. El empaque es el lugar de la primera mezcla de la fruta. Es importante tener trazabilidad en campo, de hecho nosotros la proveemos. Pero en principio todavía no es el momento del mercado; por los costos, por la atomización que tiene el productor y por el cambio cultural que esto significa. Entonces, el lugar de concentración es el empaque, que es donde se mezcla la fruta y donde sí o sí comienza a necesitarse contar con esta diferenciación de los lotes de origen y la gestión hacia delante en el proceso de comercialización.

En tanto sistema de información más sofisticado del recorrido individual de los distintos lotes ¿La trazabilidad puede ser utilizada para mejorar la transparencia comercial?
Definitivamente. Cuando la trazabilidad esta inserta en el sistema de gestión es posible saber que fruta vino de cada productor, con qué rendimiento, con qué calidades, con qué destinos. Implementado el sistema, la transparencia queda supeditada a la voluntad discrecional de las empresas. Si quieren tener transparencia pueden tenerla y, además, es útil, pues permite clasificar entre los proveedores quienes son los mejores, los que tienen la mejor fruta, es decir; se consiguen métricas del negocio.

Mirando ahora la trazabilidad desde un Estado con extrema voluntad política de controlar comportamientos comerciales y tributarios ¿los sistemas de trazabilidad podrían operar como una suerte de “caja negra” dentro de las compañías?
Esta idea de la caja negra, de la caja que lo registra todo con datos auditables y no modificables, ya se está usando en Uruguay en el circuito de la carne. Pero no lo imagine solo desde la perspectiva tributaria, sino de la utilidad que esto puede tener en procesos de construcción, por ejemplo, de “marca país”. Si se está construyendo marca país con un determinado estándar, cualquiera que lo vulnere hace retroceder al conjunto. La trazabilidad puede evitar esta vulneración. Esta es la aplicación que hace Uruguay, que está muy adelantado con la trazabilidad en carnes. Ellos compiten en la exportación con economías mucho más grandes y, para diferenciarse, apostaron a la calidad, con un sistema de trazabilidad definido desde el Estado, no librado a la voluntad de desarrollo de las empresas. Y este sistema contiene una caja negra instalada en la puerta de los frigoríficos.

¿Vendieron equipos en Uruguay?
No, nosotros nos especializamos en frutas y hortalizas y en otros productos frescos que tengan la misma lógica de producción que las frutas.

¿Qué falta en Argentina en materia de trazabilidad?
Las principales empresas del Alto Valle tienen sistemas de trazabilidad y muchas de ellas tienen el nuestro, pero creemos que el mercado es todavía enorme. Primero porque las grandes empresas se provén a su vez de otros empaques pequeños y medianos, quienes mayoritariamente no tienen el sistema. Y después está la siguiente etapa, que es la del productor en la chacra.

¿Cómo funciona la trazabilidad en el caso del productor primario?
En la chacra se la entiende como una forma de gestionar la actividad. Un productor lleva adelante un registro del conjunto de tareas de campo, de compra de insumos, de gastos, de aplicaciones de agroquímicos en los distintos cuadros. En el momento de la cosecha el resultado de kilos por hectárea y la definición de los lotes. Nosotros tenemos un sistema para llevar estos registros de forma consistente.

Por Augusto Hoppner
ah@fruticulturasur.com

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