Una vez más se repite el mismo patrón: excesivos tiempos de reacción, dificultades y confusión para detectar el origen, retiros masivos de producto, ingentes pérdidas económicas, impacto sobre la credibilidad del producto y las marcas.
Tomate grande, de las variedades Red Round y Roma, parecen ser los culpables de esta contaminación. Al día de la fecha FDA no ha podido identificar el origen exacto del tomate contaminado y ni tan siquiera acotarlo a una única variedad.
Tanto el consumidor como las empresas productoras y toda la cadena de suministros del tomate se están viendo gravemente afectadas por esta situación. En Estados Unidos, MacDonalds, Walmart, Winn Dixie, entre otros, han debido retirar la totalidad del tomate de sus locales.
Hoy el consumidor comienza a dudar de las buenas prácticas agropecuarias y de manufactura hortícola: “¿Dónde es que se infectan estos tomates con salmonella? ¿Hay reptiles caminando sobre los tomates o están usando algún tipo de fertilizante contaminado con desechos...?” (http://www.cbsnews.com).
Las prácticas de seguridad alimentaria en la producción del tomate que Estados Unidos importa desde paises latinoamericanos, serán seguramente un valor para comunicar.
Ante un posible reclamo comercial, las empresas deben poder responder con la información, en tiempo y en forma, para proteger su marca, su imagen y su negocio.
Las nuevas tecnologías de trazabilidad aplicadas a la industria de las Frutas y Hortalizas aportan además, a la percepción de la calidad y seguridad de un producto, no solo para el importador sino también para el consumidor.
Un proceso productivo trazable, funciona como una herramienta de protección ante reclamos comerciales y de food safety.